En Val Gardena, un maestro mostró una figura inacabada: ojos aún sin mirar, pero manos ya abiertas. Contó que su abuelo tallaba santos de noche para pagar el invierno. Hoy mezcla personajes modernos, vende poco, repara mucho y comparte té con quien escucha.
Las tejedoras de Carnia eligen lana lavada en arroyo y se reúnen los jueves. Entre risas cuentan nevadas extremas y diseños heredados. Proponen talleres breves; puedes urdir una franja para llevarla en el cuello, recordando el sonido de las lanzaderas mientras caminas valle abajo.
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